Blog

¿Qué es el Síndrome del Impostor y cómo superarlo?

¿Qué es el Síndrome del Impostor y cómo superarlo?

¿Alguna vez has pensado que no eres bueno en tu trabajo? ¿Qué hay muchísimas personas sin empleo mucho más preparadas que tú? El miedo a fracasar es un sentimiento bastante común entre los profesionales. La desmotivación o la frustración en el trabajo puede dar lugar a lo que se conoce como Síndrome del Impostor

Aunque pensemos que este trastorno no es demasiado habitual, 7 de 10 personas lo han sufrido alguna vez a lo largo de su carrera profesional, según los expertos en esta materia. Este síndrome, que se caracteriza por un malestar a nivel emocional, se vincula con un pensamiento que le impide a la persona que lo padece sentirse merecedora del puesto que ocupa a nivel laboral o personal.

¿Qué comportamientos tienen las personas que padecen el Síndrome del Impostor?

  • Perfeccionistas: las personas que padecen este síndrome suelen ponerse metas personales muy altas, difíciles de alcanzar, y cuando no lo hacen, se sienten frustradas y fruto de ese malestar, su autoestima baja. Normalmente, aunque logren grandes éxito nunca suelen mostrarse conformes porque consideran que podrían haberlo hecho mejor.
  • Demasiado exigentes: también se presionan para trabajar cada vez más y dar la talla, lo que no es otra cosa que una forma de  cubrir sus inseguridades. Cuando hacen esto prácticamente pasan todo el día trabajando, lo que les provoca un agotamiento mental que puede dañar su salud. Además, de descuidar sus relaciones personales, ya que no tienen tiempo para desconectar y disfrutar de la compañía de sus familias y amigos.
  • Sabiduría innata: consideran que deben hacer las cosas bien desde primera hora y cuando no logran hacer algo al primer intento, se frustran y se estresan. Lo que hace que se agobien con bastante frecuencia.
  • Aislados: son personas que consideran que pedir ayuda o consejo únicamente son una muestra de debilidad e incapacidad. De manera que no suelen sentirse cómodos trabajando en equipo y si alguien les ofrece su ayuda o asesoramiento, suelen rechazarla para demostrarse a los demás, pero sobre todo a sí mismos, que son completamente capaces de hacerlo por su cuenta y sin la ayuda de nadie.
  • “Pseudoexpertos”: viven bajo la presión que se imponen ellos mismos de ser los mejores realizando su trabajo. Además, creen que no fueron completamente sinceros en el proceso de selección sobre sus capacidades y temen ser descubiertos por sus compañeros o superiores.

¿Qué causa y cuáles son los síntomas del Síndrome del Impostor?

En la década de los 70, Pauline Clance -psicoterapeuta- observó a través de varios estudios entre la población que muchas personas a pesar de haber logrado sus metas profesionales tenían la autoestima baja. Esta percepción personal fue lo que más adelante se denominó Síndrome del Impostor.

Las personas que lo padecen son inseguras y normalmente este trastorno se relaciona con una baja autoestima y poca confianza en sí mismos y sus capacidades. También puede estar relacionados con otras causas externas como los estereotipos sociales, la educación familiar…

Es habitual que las personas que lo sufren no se sientan capacitados para realizar las tareas asignadas a su puesto, a pesar de que cuentan con la experiencia y los conocimientos necesarios. Además, registran una serie de comportamientos y/o pensamientos que pasamos a enumerar a continuación:

  1. Se sienten un fraude y tienen miedo de ser descubiertos.
  2. No reconocen su esfuerzo, ni su trabajo.
  3. Se muestran inseguros, lo que les lleva a sufrir episodios de estrés bastante frecuentes.
  4. Son demasiado exigentes consigo mismos, y en consecuencia, tienen picos altos de ansiedad y bloqueos mentales.
  5. Consideran que el éxito es un golpe de suerte y no fruto del esfuerzo.

Cuando dentro de un equipo de trabajo hay una persona, o personas, que padecen este síndrome, las consecuencias no se quedan en un terreno personal, sino que se extienden y repercuten en su entorno. Todo esto se debe a que el sentimiento de inferioridad que tiene esta persona, o personas, genera una carga de estrés y agobios que pueden bloquearle, lo que perjudica la productividad de todo el grupo. Como ya hemos comentado anteriormente, estas personas no se sienten merecedoras de un ascenso y al mismo tiempo, sufren por el temor a quedarse estancados.

Suelen sobrecargase de trabajo, lo que a su vez, repercute en sus relaciones personales, también dentro de la oficina. No suelen hablar con sus compañeros y se muestras irascibles y reacios a relacionarse y realizar trabajos en equipo o que requieran la puesta en común de ideas con otro compañero.

Para evitar el impacto negativo de este síndrome y prevenirlo, es conveniente facilitar un ambiente de trabajo solidario donde se fomente el intercambio de ideas sin que nadie se sienta juzgado por pensar una cosa u otra. Es importante también, realizar actividades fuera de la oficina y en un ambiente más relajado donde se compartan otro tipo de anécdotas entre compañeros, alejadas del estrés del día a día. De esta manera, se pueden crear lazos de confianza y amistad entre compañeros que fomenten un buen clima laboral en el entorno de trabajo.

¿Cómo superar el Síndrome del Impostor?

El primer paso para superar un problema, como siempre, es identificarlo y reconocerlo. Es un trastorno bastante común en nuestra sociedad actual y personas relevantes como Michelle Obama han reconocido haberlo sufrido.

Una vez que reconocido, lo que hay que hacer es poner las cosas en perspectiva. Especialmente en lo que se refiere a los éxitos y fracasos tanto personales como profesionales. Veamos un ejemplo: vale que podrías tener un mejor sueldo o un mejor puesto de trabajo, pero reconoce también el mérito de que te hayan elegido a ti entre los demás candidatos a ocupar el puesto.

En cualquier caso, si quieres librarte de tus pensamiento negativos te recomendamos que sigas los siguientes consejos:

  1. No busques la perfección porque no existe, ni dentro de ti, ni fuera.
  2. Todo el mundo comete errores, incluido tú.
  3. Evita las comparaciones, porque cada persona es diferente.
  4. A partir de ahora, aprende a aceptar las críticas y a verlas como una oportunidad para mejorar como persona.
  5. Disfruta de las felicitaciones por un trabajo bien hecho y aprende a disfrutar también de las mieles del éxito.
  6. Piensa siempre en positivo e intenta evitar sentimientos de frustración, irritabilidad e inseguridad. Hay un dicho popular que dice: “todo pasa y esto también pasará”. Lo bueno, lo malo, todo termina pasando, así que es importante que aprendas a relativizar y a darle a las cosas su importancia justa, ni más ni menos.
  7. Huye a toda costa de las personas tóxicas que no te aportan nada positivo y que te contaminan con sus pensamientos negativos. Rodéate de personas con mentes abiertas que te inspiren y te motiven.

En resumen, para superar el Síndrome del Impostor hay que aceptarse a uno mismo con sus virtudes y defectos. No se debe buscar la perfección, sino intentar ofrecer la mejor versión de uno mismos, reconociendo siempre nuestra limitaciones. Con el paso del tiempo, lograrás sentirte cada vez más seguro de ti mismo y lograrás que, poco a poco, tu autoconfianza aumente.

Deja un comentario