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¡Técnicas para resolver conflictos en el trabajo!

¡Técnicas para resolver conflictos en el trabajo!

Los conflictos en el ámbito laboral aparecen cuando los trabajadores sienten que sus necesidades u opiniones chocan con las de otros compañeros. Siempre que se trata este tema, se hace desde un punto de vista negativo, ya que se ven como situaciones que generan desacuerdos y discusiones dentro del grupo. No obstante, si se hace una gestión adecuada del conflicto se puede generar una oportunidad de cooperación y diálogo que fomente el cambio para mejor dentro de la empresa.  En el post de hoy analizamos las mejores técnicas para resolver conflictos laborales

 

¿Cuáles son los tipos de conflictos que existen?

Existen diversos tipos de conflictos dependiendo de los implicados o su origen. Veamos qué tipos hay según las partes implicadas:

  1. Conflicto intrapersonal: la causa del problema es la propia persona, ya que se haya en desacuerdo con los valores de la empresa. Esto sucede cuando, por ejemplo, a un trabajador se le encarga una tarea que va en contra de sus principios.
  2. Conflicto interpersonal: se da cuando en el conflicto intervienen varias partes, por ejemplo, dos compañeros de trabajo o un empleado y su jefe.
  3. Conflicto intragrupal: se genera cuando no hay acuerdo entre diferentes grupos de trabajo dentro de una empresa. Por ejemplo, entre el departamento financiero y el de diseño.
  4. Conflicto interorganizacional: es aquel se surgen entre dos empresas que tengan objetivos o valores opuestos.

Según la causa del conflicto:

  1. Conflicto de información: se da entre personas que tienen información errónea o falsa. Son los casos en los que se habla de malos entendidos o mentiras.
  2. Conflicto de relación: se da cuando existe una falta de comunicación entre personas.
  3. Conflicto estructural: se debe a la desigualdad entre las funciones y cargos de los miembros de un equipo de trabajo. Es muy común cuando no están bien definidas las funciones de cada uno de ellos.
  4. Conflicto de valores: se produce cuando un miembro del equipo de trabajo intenta imponer su punto de vista sin tomar en cuenta el del resto.
  5. Conflicto de intereses: se da cuando las partes del conflicto perciben que la única forma de lograr sus intereses es obstaculizando los de la otra parte.

¿Cómo afrontar un conflicto laboral?

El entorno laboral puede ser desafiante tanto a nivel profesional como personal. En la oficina se ven obligados a convivir personas muy diferentes que no han elegido hacerlo y eso puede resultar todo un reto  y provocar conflictos entre ellos. Sobre todo cuando es un grupo muy numeroso que abarca diferentes personalidades. En ese caso, resulta fundamental que la empresa y sus miembros cuenten con técnicas para afrontarlos de la mejor manera:

  1. Creer que todo el mundo tiene buenas intenciones: en una situación conflictiva hay que entender que cada parte tiene una postura, no por oposición, sino por un propósito. Es decir, nadie se opone a una idea por el mero hecho de mostrarse contrario, sino porque realmente cree en otra forma de llevarla a cabo.
  2. Fomentar el diálogo: para solventar un conflicto y que no vuelva a surgir en un corto periodo de tiempo, es fundamental que las partes se muestren abiertas a dialogar.
  3. Acercar posturas: si pasado un tiempo, el conflicto sigue sin resolverse es importante retomar la conversación con la intención de alcanzar un punto de encuentro y acercar posturas. De esta manera será más fácil alcanzar un acuerdo y zanjar el tema.
  4. Compartir la misma filosofía: asegurarse de que el mensaje y la forma en la que se quiere resolver el conflicto son conocidos por todos los miembros del equipo es fundamental para la gestión de la crisis. De nada vale sentarse a dialogar, si un miembro del grupo se muestra poco receptivo para llegar a un consenso y resolverlo. En este caso, hay que detenerse y darse el tiempo para pensar, hablar y resolver.

¿Cómo debe un líder comportarse ante un conflicto?

Una buena gestión del líder puede evitar que situaciones de desacuerdo entre los miembros de un grupo acaben suponiendo un grave problema dentro de la oficina. Para identificar a tiempo el origen de un conflicto, es fundamental mantener una actitud abierta y cercana con los miembros del equipo. Únicamente de esta manera podrá anticiparse.

También es importante que fomente un buen ambiente de trabajo mediante el reconocimiento de la labor de cada miembro y haciendo una clara repartición de tareas y roles dentro del grupo, de manera que se eviten los conflictos por solapamiento de tareas y responsabilidades entre trabajadores.

Si se trata de un problema que ya ha adquirido una magnitud importante, resulta fundamental reunir a todas las partes implicadas y escuchar sus puntos de vista para tratar de fomentar el diálogo y el acercamiento entre las diferentes posturas. En este caso, debe hacerse desde una posición de observador neutro y objetivo cuya única función es proponer soluciones y no, dar la razón a una parte.

En definitiva, resulta fundamental tener una aptitud abierta al diálogo y empática para lograr resolver un conflicto y que estos no vaya a más. No hay que olvidar que un grupo de trabajo donde se fomenta la cooperación y el apoyo entre sus miembros hará más fácil el día a día de todos sus miembros y también mejorará el rendimiento y la productividad de la empresa. De modo que todos saldrán ganando.

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