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TENDENCIA A LA FINALIZACIÓN DE LOS CONTRATOS FIJOS

Tenemos que asumir la idea de que tener un buen trabajo y mantenerlo durante mucho tiempo, se está acabando, está cambiando las forma de trabajar, las profesiones que antes servían, ahora comienzan a desaparecer por los cambios a los que se ve sometido el mercado de trabajo.

El problema en España es que nos educamos en la idea del “trabajo para siempre” y las dos últimas generaciones tienen que afrontar una realidad para la que no les ha preparado su entorno. Pues tienen que reciclarse a marchas forzadas, dentro de cinco o diez años cualquier sector estará controlado por macro empresas. El resto serán autónomos o microempresarios y todos a trabajar por proyectos, se acaba la empresa para toda la vida, salvo en algunos departamentos muy concretos y comunes a la mayoría de las organizaciones.

El objetivo de las empresas de buscar la productividad (todo más rápido, más barato y con menos recursos) hace que la competitividad esté modificando los puestos de trabajo en el mercado laboral. Mano de obra barata es el objetivo.

La necesidad de la eficiencia y la tecnología, harán seguir disminuyendo mano de obra no cualificada (los controladores de los contadores del agua y del gas ya casi no existen, las cajeras de los híper tienen los días contados, los porteros de las casas, los mozos de almacén,etc.). Desde los años 80 en España ya viene sucediendo (quien se acuerda del cobrador del autobús, de las taquilleras en el metro o de oficinas bancarias con tres cajeros en la ventanilla), pero se intensificará con más rapidez en los próximos años. Estamos en otro ritmo de vida, se masifican las demandas de productos, las compras por internet, se transforman los hábitos de consumo y las redes de distribución.

La aparición o desaparición de trabajos ha estado y seguirá estando fuertemente ligada a los cambios tecnológicos y estos son cada vez más rápidos. Muchas profesiones no desaparecen, se modifican y adaptan a los nuevos hábitos de compras. En el sector de la distribución de mercancías, trabajan autónomos para varios clientes con los que realizan todas las operaciones telemáticamente, sin ir a un centro de trabajo. ¿Dónde quedó el camionero, que cargaba y descargaba sin más?

La agencia de viajes ya casi no existe. Las compras por internet y la organización de viajes en muchos casos ya no requieren de estas agencias, que sólo las hace viables por ofrecer viajes organizados y poco más. En general quien no haga un buen uso de las tecnologías no tiene futuro en el mundo laboral y empresarial.

Desde hace años está surgiendo una generación de empresarios capaces de entender la necesidad de prestar servicios a muchas personas o empresas. En ese nuevo emprendimiento la clave está en crear equipos o UTEs que mezclen a jóvenes con iniciativa y mayores con experiencia, con una gran base tecnológica detrás, con conocimiento de idiomas, perspectiva internacional, con ideas innovadoras, cambio de las estructuras del trabajo, con capacidad de trabajar desde cualquier sitio, sin horarios, etc. Este será el gran cambio, el del mundo laboral, con un modelo de trabajo distinto al conocido hasta ahora, autónomos y microempresas con proyectos concretos en el tiempo, dedicados a la consultoría y por ende, llega el fin de la lealtad a las empresas. Cada trabajador será un profesional que colabora con distintas empresas mediante contratos para hacer proyectos o colaboraciones. Este escenario permitirá al profesional dotar a la empresa de una mayor flexibilidad al poder disponer del talento especializado para cada proyecto en concreto. Esto será cada vez más importante en los despachos de abogados, las consultorías, las ingenierías y solo sobrevivirán los realmente buenos.

Se necesitan perfiles profesionales distintos, los sistemas de búsqueda también deben cambiar, cada puesto se hace único y para personas más concretas, los candidatos deben innovar, estar más orientados a logros y ser adaptables a nuevas situaciones.

La disminución de la lealtad de los trabajadores a las empresas ya es un hecho y hace presumir la llegada de nuevos modelos de acuerdos y de nuevas fórmulas de trabajo. En este escenario, las medidas de conciliación dejarán de ser tales y pasarán a ser de retención. La empresa que no permita compaginar la vida personal y el trabajo se quedará obsoleta a su vez.

La temporalidad en los proyectos lleva aparejada inevitablemente, la temporalidad en los puestos y la tendencia a la finalización de los contratos fijos y para toda la vida laboral.

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