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¡5 consejos para desconectar del trabajo durante las vacaciones de verano!

Aunque las vacaciones deberían servirte para desconectar del trabajo, es normal que durante esos días de descanso te cueste cambiar el chip y dejar de pensar en tus obligaciones laborales.

Esta situación se agrava aún más cuando tienes un puesto de responsabilidad porque quieres estar al día de todo, tienes asuntos importantes por resolver o, simplemente, porque te sientes en la obligación de hacerlo.

Entendemos la productividad y la competencia de una manera que hemos llegado a creer que las vacaciones son prácticamente un lujo que no nos podemos permitir porque no podemos abandonar nuestras obligaciones profesionales. Sin embargo, la realidad es que los días de vacaciones son un descanso merecido y necesario de todas esas responsabilidades que asumimos a lo largo de todo el año de forma continuada. El objetivo de parar durante un periodo de tiempo es hacer una especie de reseteo mental y físico para volver con las pilas cargadas. ¿No sabes cómo hacerlo? Aquí tienes 5 consejos para desconectar del trabajo en tus vacaciones de verano.

¿Vacaciones largas o escapadas cortas?

Hay muchas personas que sueñan con que llegue el ansiado mes de agosto y estar todo el mes de vacaciones. Sin embargo, hay otras que prefieren hacer escapadas más cortas de una semana a lo largo de todo el verano.

Date tu tiempo para pensar qué prefieres y ver de qué manera te resulta más sencillo encontrar el equilibrio entre tus responsabilidades laborales y tu tiempo de desconexión para que al final de tus vacaciones sientas que has aprovechado al máximo tu tiempo de descanso.

¡Adelanta trabajo!

Los días previos a irte de vacaciones es importante que dejes todo lo que puedas resuelto para no marcharte con trabajo pendiente. Si hay algo que no te ha dado tiempo terminarlo es fundamental que se lo delegues a un compañero que estará en la oficina durante tu ausencia.

Otra cosa que puedes hacer antes de irte es programar y automatizar todas las tareas que puedas para irte tranquilo y descansar de tus responsabilidades durante las vacaciones.

Crea una rutina compatible con el descanso

Si ya sabes de antemano que no vas a poder desconectar al 100% de tu trabajo, al menos establece una rutina durante tus vacaciones que te permita estar al tanto de lo que pasa en la oficina pero también descansar. Por ejemplo, si te levantas a las 9 de la mañana establece un periodo de un par de horas para atender asuntos labores urgentes o que requieren de tu atención. Una vez que haya pasado ese periodo, apaga el ordenador, desconecta del trabajo y disfruta del resto del día.

Ocupa tu tiempo libre con actividades que te gusten

Muchas personas aprovechan sus vacaciones para ponerse al día con aquellas cosas que por falta de tiempo no han podido hacer el resto del año. Llena su agenda de vacaciones con citas para acudir a revisiones médicas rutinarias (como el dentista o el dermatólogo), poner en orden la casa, aprovechar para hacer la puesta a punto del jardín, pintar o llamar al fontanero para que arregle el problema que hay en el baño… Y cuando se quieren dar cuenta los días de vacaciones han terminado.

Desconectar no es eso, sino planear actividades que te gustan y pasar tiempo fuera de casa con tu familia o con tus amigos. Ya que es muy probable que si te pasas el día entero metido en casa termines encendiendo el ordenador y respondiendo mails del trabajo…

Si tus vacaciones son muy largas no pasa nada si dedicas un par de días a realizar esas actividades que no has podido hacer en otro momento, pero no te olvides de divertirte y de aprovechar ese tiempo libre para hacer lo que realmente te gusta.

¡Disfruta de tus vacaciones!

Aunque ir a la playa sea el plan favorito para muchas personas, lo cierto es que para otras no lo es y no te tienes que ver en la obligación de pasar todas tus vacaciones en la playa si no te gusta.

Te sorprendería saber la de personas que pasan sus vacaciones haciendo cosas que no son lo que realmente querían hacer únicamente por complacer a otros. Lo idea es hablar abiertamente con aquellas personas con los que vayas a pasar las vacaciones, tu familia, tu pareja o tus amigos, y que lleguéis a un acuerdo en el que todos al final disfruten. Por ejemplo, si tenéis dos semanas de vacaciones y unos queréis ir a disfrutar a la playa pero otro preferís hacer un viaje a un clima más frio para descansar unos días del calor, lo ideal sería que repartierais el tiempo y que la primera semana vayáis a la playa y la segunda de viaje a otro lugar que no haga tanta calor durante esas fechas.

Si eliges tus planes con ilusión y te mantienes ocupado con aquellas cosas que realmente te gustan durante tus vacaciones, verás que no tienes la tentación de revisar tu bandeja de entrada cuando en realidad lo que deberías estar haciendo es descansando.

¡Estas vacaciones pon en práctica esos consejos y verás como vuelves a la carga con las pilas cargadas y mucho más feliz!

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