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¿Cómo perder el miedo a hablar en público?

Hablar en público frente a un auditorio o un pequeño grupo de personas puede ser algo abrumador para algunas personas, mientras que para otras es una tarea completamente inofensiva que realizan con total naturalidad y que no les genera ningún estrés.

¿Qué diferencia a las personas que forman parte de un grupo y del otro? Normalmente a las personas que les cuesta hablar en público es porque no están acostumbradas a hacerlo y esta tarea les obliga a salir de su zona de confort. También puede deberse a una falta de confianza.

Disponer de las habilidades necesarias para que hablar en público no se convierta en un problema, indiscutiblemente te ayudará a desarrollarte como profesional. Puedes tener la mejor idea del mundo, pero si no sabes comunicarla, tu idea no será tomada en cuenta. Y eso, a la larga, se convertirá en un obstáculo que te impedirá avanzar.

Por esa razón, debes potenciar aquellas habilidades que te permitan expresar tus ideas y argumentos de forma efectiva para que logres tus objetivos.

¿Cómo hacer que hablar en público no sea un problema?

Para muchas personas hablar en público es un auténtico problema y piensan que nunca llegarán a sentirse cómodos haciéndolo. Sin embargo, los buenos comunicadores son personas que han practicado mucho sus habilidades oratorias, no nacen con ellas. Así que tú también puedes aprender a ser un buen comunicador.

Por regla general, los buenos oradores siguen tres reglas muy sencillas: preparar la exposición, practicar una y otra vez el discurso hasta que lo tengan bien interiorizado y personalizarlo para que su público se sienta identificado y el mensaje cale mejor. Estos son los tres puntos claves de un buen comunicador y los que tienes que poner en práctica.

Hay otros consejos que también te ayudarán a ser un buen comunicador, veamos cuáles son:

Cercanía y transparente

Preséntate ante tu audiencia como una persona cercana, sin máscaras y dispuesta a mostrarse tal y como es en realidad, es una de las claves para llegar a tu público. De esta manera, crearás una conexión real entre tú y tu audiencia que te permitirá acortar distancias y que el mensaje cale en ellos.

Valentía y honestidad

Dirígete a tu auditorio con sinceridad y habla con franqueza sobre aquellas cosas que sueles esconder. Por ejemplo, puedes compartir una anécdota bochornosa de tu juventud o un episodio que de pequeño/a te traumatizara pero que ahora recuerdas con cariño. Esta son buenas formas de romper el hielo que te permitirán deshacerte de los nervios para que puedas sumergirte con total confianza en tu discurso y en lo que verdaderamente v importante.

Transmitir tus emociones

No temas mostrar tus emociones, eso aportará realismo a tu discurso. Si estás nervioso/a o emocionado/a, canaliza esa energía en tu discurso. Transmite tus emociones, tu pasión por lo que haces y en lo que crees para que el mensaje cale en tu audiencia.

Domina el lenguaje corporal

Otro punto clave de tu discurso y al que no se le suele dar la importancia que tiene, es tu lenguaje corporal. Practica frente a un espejo o grábate mientras ensayas para que compruebes si tu lenguaje corporal es una extensión de tu discurso que lo apoya y lo enriquece y no todo lo contrario, una distracción.

Es importante que tu presencia cautive, que te muevas con gestos elegantes y que los gestos que haces con las manos, las piernas o la cabeza no distraigan del verdadero fin de tu exposición. Cuando te detengas, procura repartir tu peso en las dos piernas, mantenerte recto/a sin forzar la postura, mostrar las manos, no las escodas y mira directamente a tu público. El contacto visual es muy importante para conectar con ellos.

Interactúa con tu público

Los comunicadores más cautivadores se relacionan directamente con el público. Lanzan preguntas e invitan a los oyentes a participar en su exposición. Es importante que tu audiencia sienta que estás involucrado y que te importa realmente su opinión o su punto de vista. Muéstrate abierto/a al dialogo, ya que esa es una de las claves para lograr conectar con el público y que ellos se sientan parte de él, no meros espectadores.

Una buena actitud

Si te muestras incomodo/a ante tu público, tu mensaje no calará. La gente no te escuchará, ni respetará tus opiniones si continuamente te muestras a disgusto o superado por la situación. Esto puede incluso llevar a mermar tus argumentos hasta el punto de que la gente crea justo lo opuesto. Ten en cuenta que, a la hora de dar tu opinión o manifestar tu punto de vista, tienes que presentar tus argumentos de forma contundente, con seguridad y aplomo para que tu público los perciba como manifestaciones sinceras y dignas de ser tomadas en cuenta y en consideración. De otra manera, nadie va a tomar en cuenta ni tu opinión, ni tus argumentos.

En definitiva, cualquier persona puede convertirse en un gran comunicador, únicamente tiene que poner en práctica todo lo que hemos comentando en este post. Hablar en público con naturalidad, soltura y espontaneidad es una habilidad que te abrirá las puertas al progreso laboral y que te ayudará a crecer tanto a nivel profesional, como personal. ¡Así que no lo pospongas y empieza a practicar tus habilidades comunicativas hoy mismo! Nunca es tarde para convertirse en un gran orador.

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