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¡Los mejores consejos para evitar el estrés prevacacional!

Para todo el mundo las vacaciones no son una experiencia positiva, al menos no durante esas semanas previas donde hay que dejarlo todo organizado y pueden convertirse en una fuente más de estrés. Centrarse en lo poco que queda para estar en el destino elegido, es una forma de afrontar los desafíos laborales previos al periodo de descanso.

Ya son varios estudios los que sitúan en un 30% a los trabajadores que padecen estrés prevacacional. La mayoría habrá oído hablar del estrés postvacacional que se genera al volver de las vacaciones. Este tipo de estrés se produce cuando el descanso finaliza y toca volver a cogerle el ritmo a la jornada laboral y a la rutina.

Los expertos advierten que reducir el estrés prevacacional disminuye también la probabilidad de padecer el postvacacional. Pero, ¿ a qué nos referimos cuando hablamos de estrés prevacacional?

¿Qué es el estrés prevacacional?

El estrés prevacacional aparece cuando el trabajador se siente desbordado por todas las cosas que tienes que hacer antes de irse de vacaciones. A esto hay que añadirle la percepción que se suele tener de incapacidad para hacer frente a toda la carga de trabajo pendiente. También hay que sumarle todo lo que conlleva la organización de las vacaciones (vuelos, hoteles, maletas…).

Además de esto, hay que tener en cuenta una serie de factores que influyen en que el estrés prevacacional aparezca, son los siguientes:

Autoexigencia

La autoexigencia a la que el trabajador se somete y le impide distinguir entre lo que es importante que deje terminado y lo que no. Esas pretensiones lo hacen también cargarse de trabajo por temor a delegar y que las cosas no salgan como espera.

Pensamiento negativos y consecuencias catastrofistas

El trabajador suele sentir temor y miedo a que no le de tiempo a cerrar determinados asuntos y se adelanta a las consecuencias catastróficas que podrían suceder, cuando realmente todavía no sabe si finalmente podrá terminar a tiempo.

Esquemas mentales muy rígidos

Muchas personas tienen unos esquemas mentales tan rígidos que eso le impide adaptarse bien a los cambios que suponen para su rutina el hecho de estar de vacaciones. En lugar de aprovechar ese tiempo para descansar, siguen pensando en temas del trabajo, lo que le genera un mayor estrés.

Falta de previsión y organización

Normalmente las empresas quieren que sus trabajadores adelanten una gran cantidad de tareas antes de irse de vacaciones para suplir el periodo en el que el empleado estará ausente. De manera que las semanas previas les solicitan que adelante mucho trabajo más del que harían normalmente. Lo que genera una situación de estrés en el trabajador.

Para evitar esta situación, el encargado debe reunirse con el trabajador con tiempo suficiente para acordar qué cosas son importantes que se queden cerradas antes de sus vacaciones y cuáles no, tomando siempre en cuenta el tiempo real del que dispone el trabajador para sacar ese trabajo. De manera que ambas partes tengan un buen margen de tiempo para organizarse y sacar adelante el trabajo.

Mantener buenos hábitos

Otro punto importante para combatir el estrés que se suele descuidar es la alimentación y el descanso. La mala alimentación y la falta de sueño contribuyen negativamente en este proceso. El cerebro, al igual que el resto del cuerpo, necesita descanso y estar bien nutrido. De no ser así, la persona se sentirá cansada, desbordada y agotada antes de las vacaciones.

¿Cómo combatir el estrés prevacacional?

Aprende a delegar

Si formas parte de un equipo de trabajo es importante que confíes en tus compañeros y no te sobrecargues. Siéntate en tu mesa y haz una lista de todas esas tareas que podrías delegar y hazlo. Hay que añadir además, que cuando una persona no delega es síntoma de baja confianza en sus compañeros.

Marca prioridades

Otro de los puntos claves para combatir el estrés prevacacional es saber discriminar lo que es realmente importante que se quede cerrado de lo que no lo es. De nuevo, siéntate y haz una lista con todas aquellas tareas que son prioritarias y otra con las que no lo son. Céntrate en la primera y, si realmente tienes tiempo, entonces haz las que puedas de la segunda lista.

Buenos hábitos

Al hilo de lo que comentábamos anteriormente, para prevenir el estrés prevacacional es importante mantener buenos hábitos, cuidar de la alimentación, dormir bien y mantenerse activos.

Sal a pasear una hora antes de cenar y aprovecha ese tiempo para descansar la mente. Al llegar a casa, pon música relajante, toma una ducha y cena con tranquilidad.

Intente evitar el móvil al menos un par de horas antes de ir a dormir. De esta manera evitarás también, estar leyendo o respondiendo mails del trabajo hasta muy tarde. Lee un buen libro, ve una película… Intenta mantener una atención plena en esas actividades que te hacen desconectar la mente antes de ir a la cama para evitar que te asalten las preocupaciones a la hora de dormir y puedas conciliar el sueño con facilidad. ¡Ya verás como después de un sueño reparador, los problemas parecen más pequeños!

Las vacaciones son muy necesarias y disfrutar al máximo de ese periodo de descanso depende de que sepas liberarte de todas las cargas innecesarios. ¡Toma nota de todos los consejos que hemos comentado en este post y pasa una muy merecidas vacaciones!

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