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¿Qué hacer para evitar el síndrome postvacacional?

Cada año, muchas personas se sienten desmotivadas y tristes por tener que reanudar sus rutinas laborales tras las vacaciones. Es el llamado síndrome postvacacional, un trastorno que este año se agrava para muchos por el regreso al trabajo presencial tras la pandemia.

Las personas que experimentan el denominado síndrome postvacacional padecen molestias físicas – cansancia, falta de concentración o insomnio-, pero también psicológicas – irritabilidad, tristeza, desmotivación, falta de energía e inquietud-.

Los expertos consideran algo normal que tras unos días de descanso, uno se sienta agobiado por la vuelta a la rutina y muchos consideran que la denominación de “síndrome” es errónea. Consideran que sería mucho más correcto llamarlo “estrés o depresión postvacacional”.

Independientemente de como lo denominemos, el caso es que el problema debido al cambio de rutina existe. Todo el mundo desearía poder disfrutar más de tiempo de calidad con la familia y los seres queridos, sin tener obligaciones que atender. De modo que es completamente normal sentirse triste y desmotivado/a por la vuelta a la rutina. En este post, te damos algunos consejos que puedes poner en práctica para que la vuelta a la rutina no sea tan dura tras las vacaciones.

¡Disfruta de tus vacaciones al máximo!

No hay nada que dé más rabia que saber que no has aprovechado al máximo las vacaciones. Para esto no hace falta viajar a una isla paradisiaca o realizar muchos viajes.

En realidad, la clave está en desconectar y hacer los planes que durante el resto del año no puedes hacer. Por ejemplo, salir a cenar entre semana, disfrutar de un buen libro sin sentirse culpable por no hacer nada, estar en familia, planear una ruta de senderismo con los amigos o un día de playa en el que no hagas absolutamente nada más que descansar y compartir el tiempo con tus seres queridos… ¡Haz todo aquello que realmente sabes que no podrás hacer con la misma tranquilidad a tu regreso!

Planifica un periodo de adaptación

Si regresas de un viaje y al día siguiente tienes que madrugar para ir a trabajar, te levantarás con el pie izquierdo, irritado/a, probablemente hayas dormido mal… Lo mejor es planificar la vuelta a casa al menos un par de días antes de incorporarse al trabajo para que tengas un pequeño periodo de adaptación.

De esta manera, estarás en tu entorno habitual y puedes ir incorporando tus rutinas de forma gradual. Por ejemplo, acostarte y levantarte en tu horario habitual. De esta manera, no notarás un gran cambio el día que vuelvas al trabajo.

¡Incorpórate poco a poco!

Si no llevas ni dos horas en la oficina y ya estás totalmente desbordado/a por la cantidad de trabajo que tienes que hacer, es normal que te sientas agobiado/a. Si es posible, lo mejor es que planifiques tus vacaciones de manera que no vuelvas a la oficina un lunes, sino que empieces un jueves para que así la primera semana sea más corta y tengas un respiro el fin de semana.

Los expertos también recomienda planificar objetivos realistas y empezar siempre por las tareas más sencillas para ir tachando cosas de la lista y ver que estamos avanzando. De esta manera, se evita el estrés y el agobio por sobrecargarse de tareas nada más volver de las vacaciones.

¡Sigue disfrutando de tus planes favoritos!

Volver al trabajo no significa abandonar tus hobbies, ni aquellos planes que te hacen feliz. Planifica escapadas de fines de semana con tu familia o con tus amigos. Sal a tomarte algo a una terraza ahora que todavía hace buen tiempo o aprovecha que los días son largos para pasear o hacer deporte al aire libre. De esta manera, los días de trabajo serán mucho más llevaderos.

¡Muévete, haz deporte!

Cuidarse es una de las claves para sentirse bien y recargar energías. Practicar algún deporte hará que tengas mejor humor, mejorará tu autoestima y hará que duermas mejor.

Céntrate en lo positivo

Es habitual que los aspectos negativos de la vuelta al trabajo (los horarios, madrugar, los atascos…) empeoren tu estado de ánimo y te impidan ver las cosas buenas. Volver al trabajo implica también tener un empleo que te permite viajar, atender a tu familia, darte algún capricho… Céntrate en esos aspectos positivos en lugar de mantener una actitud de malestar constante y estar todo el tiempo quejándote.

Los expertos advierten que enfatizar los sentimientos negativos es lo que realmente empeora la situación. Recomiendan fijarse en lo bueno y tener una actitud de agradecimiento respecto a todo aquello que se tiene. Eso ayuda a ver la situación con otra perspectiva y tomar una actitud más positiva. Además, la vuelta al trabajo también tiene cosas buenas como el reencuentro con tus compañeros, el asumir y superar nuevos retos….

Al final, la clave está en poner el foco de atención en aquellas cosas que te hacen feliz y te motivan, eso es lo que realmente hará que la vuelta a la rutina sea más llevadera.

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